sábado, 22 de septiembre de 2007

Esquicio Hopper

Costó entrar, molestó salir. Estaba linda la 301.






















martes, 11 de septiembre de 2007

Viento

Muchas veces me cuesta conectarme con el tema o con las ideas. Por lo general trato de empezar con partes de películas, fotos o cuadros.

En este caso, el viento. Uno de los lugares donde me tengo que enchufar. Hice un pequeño rastrillaje y lo puse en el resumen que a continuación presento. Originariamente era para ver con mis compañeras de grupo, pero luego llegó a la clase y algunas observaciones de Eugenia sirvieron para profundizar en el tema. A continuación, desde mi memoria.



El primero es de Kurosawa, de la película Yume (Los sueños). Les debo el sonido. En este primer caso está interesante como vuela el espectro, al final de la escena. Una imagen, es algo.

El segundo corresponde a Cuadecuc, vampir, de Portabella. Si bien no hay viento, acá la cosa es ver algo desde la velocidad. Como una subjetiva, pero mirando al costado. Es raro, porque es más fácil pensar un travelling desde el viento siguiendo algo, o el viento recorriendo algo, que el viento pasando cosas (algo así como una subjetiva del viento, si se permite).

El siguiente fragmento también es de Portabella y es de la película Pont de Varsovia. Pido disculpas por la pésima calidad de la imagen (que acá es la peor de todos los fragmentos). Acá el viento, la arena, el mar picado, etc. cobran un significado mayor (o sirven para significar de una manera distinta). Son amigos que discuten sobre arte y política. El resto de la argumentación (incluyendo el final) está en otras escenas (igual este pedacito está muy interesante). Para el caso, dudo que esta charla hubiera sido lo mismo tomando un café todos cómodos en un bar de Palermo.

Volvemos a Japón. Onibaba, de Kaneto Shindô. Viento, paisaje agreste. Un campo de cortaderas, juncos o alguna otra cosa que crece alto. En la primera parte el movimiento es lento, pesado. Hace calor, humedad. La chica joven se levanta, va a ver a su amante. La más vieja, su suegra (o ex suegra porque su hijo falleció en la guerra) algo sospecha y la va a seguir ¿Pero lo hace por la esperanza de que su hijo en realidad no haya muerto o ella también está caliente con aquel hombre? Este fragmento tiene algo más que es muy interesante, que es el sonido. El movimiento y el sonido de algo como cañas que se quiebran o se ponen tirantes, junto con una nota baja y un par medias generan el ritmo de la escena; más tarde la respiración de las muchachas… Luego puse una segunda parte, ya más cerca del final. Hay tormenta. Está claro que los ánimos están cambiados. La vieja va a hacer todo lo posible para que la chica no vea más a su hombre…

Y la tormenta sobre la vegetación me recuerda a un filme que ya cité antes (y que todos vemos en LAC). Apuntes para una orestía africana. Onibaba comienza con una música de tambores muy étnica y luego entra un saxo, convirtiendo lo étnico en jazz. Apuntes… también tiene vegetación y jazz. Y viento. Un viento y vegetación que tienen nombre: Erinias. En este fragmento el viento ya no es ni el clima propio de un lugar ni una metáfora del particular momento que viven los personajes, sino que es un personaje más.

Esta es una mirada rápida sobre algo de viento en varias películas. Lo más importante es que ayuden a crear algo, la situación y la cosa. Robando y adaptando. En nuestro trabajo el viento no va a ser el clima propio de un lugar, aunque esperemos que sirva para generar alguna imagen. Sí deseamos (estoy seguro que todos en el grupo lo deseamos) que sea el otro protagonista de la situación (si no nuestro trabajo va a estar mal) y además me pregunto si debería funcionar como metáfora o indicio de algo que no se ve, de algo más, de una cosa, una cosa que…

jueves, 6 de septiembre de 2007

Inauguración rediseño de blog

Presento un rediseño del blog que espero no me pudra rápido. Todavía faltan algunos ajustes que realizar, pero lo base está...

Ahora, un slideshow para festejar.

martes, 4 de septiembre de 2007

Fragmento de texto (2), La cosa (1)

Nuevo ejercicio: una situación (aka La cosa). Primera aproximación con fragmentos de textos y de películas.

Textos: el lunes que pasó llevé los siguientes:

1. Úrsula K. LeGuin: Los que abandonan Omelas.


En los cimientos de uno de los hermosos edificios públicos de Omelas, o quizá en en el sótano de una de las amplias moradas, hay un cuarto. Tiene una puerta cerrada con llave, y ninguna ventana. Un tajo de luz polvorienta se filtra entre las hendijas de la madera, después de atravesar una ventana cubierta de telarañas en alguna parte del sótano. En un rincón del cuarto hay un par de estropajos, duros, sucios, hediondos, junto a un balde oxidado. El suelo es mugre de los sótanos. El cuarto tiene tres metros de largo por dos de ancho: una mera alacena o galpón en desuso. En el cuarto está sentado un niño. También podría ser una niña. Aparenta seis años, pero tiene casi diez. Es débil mental. Tal vez lo es de nacimiento, o quizá lo imbecilizaron el miedo, la desnutrición y el descuido. Se escarba la nariz y de vez en cuando se palpa los pies o los genitales, mientras está acurrucado en el rincón más alejado del balde y los astropajos. Le parecen horribles. Cierra los ojos, pero sabe que los estropajos están todavía allí; y la puerta tiene llave; y la nunca viene nadie, exepto que a veces -el niño no comprende el tiempo ni los intervalos de tiempo-, a veces la puerta cruje horriblemente y se abre, y entra una persona, o varias personas. Una de ellas quizá se acerque y patee al niño para obligarlo a levantarse. Las otras nunca se acercan ysino que los observan con ojos aprensivos y asqueados. Le llenan apresuradamente el cuenco de comida y la jarra de agua, cierran la puerta, los ojos desapraecen. La gente de la puerta nunca dice nada, pero el niño, que no siempre ha vivido en ese cuartucho, y puede recordar la luz del sol y la voz de la madre, a vedes habla. "Me portaré bien", dice. "Por favor, qujiero salir. ¡Me portaré bien!" Nunca responde. Antes el niño pedía ayuda a gritos durante la noche, y lloraba mucho, pero ahora sólo emite una especie de quejido, "eh-haa, eh-haa", y cada vez habla menos. Es tan raquítico que no tiene pantorrillas; le sobresale el vientre; se alimenta de medio cuenco de cereal y grasa por día. Está desnudo. Las nalgas y los muslos son una masa de úlceras infectas, pues está continuamente sentado sobre sus propios excrementos.

2. Philip K. Dick: ¿Sueñan los andorides con ovejas eléctricas?

-Mi marido...-empezó la señora Klugman; pero en ese punto Isidore, que había terminado de afeitarse, entró a la habitación y apagó el televisor.

Un silencio que emanaba del suelo y de las paredes y parecía generado por una vasta usina lo golpeó con tremenda energía. Brotaba de la moqueta gris en jirones, de los utensilios total o parcialmente destrozados de la cocina, de las máquinas muertas que no habían funcionado en ningún momento desde que Isidore había llegado. Rezumbaba de la inútil lámpara de pie del cuarto de estar, combinándose con el que descendía, vacío y sin palabras, del cielo raso manchado por las moscas. En realidad, surgía de todos los objetos que tenía a la vista, como si él -el silencio- se propusiera reemplazar todos los objetos tangibles. Por eso no solamente afectaba sus oídos sino también sus ojos: mientras contemplaba el televisor inerte sentía el silencio como algo visible y, a su modo, vivo. ¡Vivo! Con frecuencia había percibido antes la severidad de su cercanía: cuando llegaba, irrumpía sin delicadeza, evidentemente incapaz de esperar. El silencio del mundo no podía refrenar su codicia. Y menos ahora, cuando ya casi había vencido.

Se preguntó entonces si las demás personas que se habían quedado experimentaban el vacío de la misma manera. O bien esto podría deberse a su peculiar identidad biológica, una degeneración determinada por su inepto aparato sensorial. Vivía solo en ese ruinoso edificio de mil apartamentos deshabitados que, como todos los demás, se derrumbaba de día en día en un deterioro entrópico creciente. Finalmente, todo lo que había en su interior se fundiría, sería idéntico e irreconocible, mero desecho amorfo, kippel apilado hasta el cielo raso de cada apartamento. y después el edifico mismo perdería su forma y quedaría sepultado bajo el polvo ubicuo. En ese momento él, naturalmente, estaría muerto. Éste era otro hecho que resultaba interesante de prever mientras permanecía en esa lamentable habitación, a solas con el silencio mundial que imperaba omnipresente y sin pulmones.


Y finalmente, una escena de Mi vecino Totoro



No sé bien porqué las elegí. En parte porque había que elegir algo, así que busqué lo que me gusta. Traté de recordar algo (con los libros) pero no pasó nada. Me puse a revisar lo que fue apareciendo. Los que abandonan Omelas lo había leído un amigo hace poco y me dijo que le había gustado mucho, pero yo no me acordaba nada. Me puse a leerlo nuevamente. No lo puedo explicar, pero tiene cosa. El de Dick creo que también, pero tampoco veo bien cómo explicarla. Para el caso, al menos en el de Dick se ve que el tipo apagó la tele y comenzó a sentir esa angustia y esa depresión, idea que dentro del libro cobra un rol más que relevante.

Y del fragmento de película puedo decir que lo elegí porque realmente me gusta mucho esa escena. De hecho, revisé toda una lista de películas y elegí esa escena. Para mí la situación es que Satsuki conoce a Totoro, que hasta entonces sólo lo conocía Mei. Pero además se revelan elementos ocultos de la naturaleza. Sí, esa revelación es para mí la situación, la forma en que la van construyendo (Mei camina sóla y ve las estatuillas, el agua que gotea, el sapo que sale, la noche que llega y la luz que se prende, un encapuchado en bicicleta, el tiempo que pasa lentamente, Mei que se duerme). Todo eso fue a clase. Los textos no los leí pero sí pasamos el fragmento de película. Y también hablamos mucho.

Por eso, desupés de clase creo que de los textos es más clara la situación de ¿Sueñan los andorides...? (Isidore apaga la tele), pero las imágenes que produce el texto de Úrsula y la intensa descripción creo que también, aunque no lo puedo explicar (algo notorio en el cuento es que se le habla al lector. Dice el párrafo anterior: "¿Lo creéis? ¿Aceptáis el festival, la ciudad, la alegría? ¿No? Pues entonces describiré algo más?". Tal vez esto ayude un poquito.).

Y con Mi vecino Tótoro creo que es un encadenamiento de situaciones (salteando algunas): Satsuki y Mei esperan a su padre, Satsuki conoce a Totoro, Satsuki le da un paraguas a Totoro, Satsuki y Mei ven el gato-bus, llega su padre. Lo elegí principalmente por la primera parte, pero no lo corté porque no pude diferenciar las demás (¡y porque las gotas en el paraguas es lo más!).

Finalmente, lo que me queda por decir es que hay situaciones que tienen cosa y situaciones que no la tienen. O que tienen más cosa que otra. Y las "interesantes" son las que tienen mucha cosa (pongo "interesantes" porque la idea de interesante mucho no me gusta, porque si algo puede alegrar o entristecer o producir alguna afección o algún cambio en quien lo mira es porque, para mí, es mucho más que interesante).

Esquicio stop motion

Con este post comienzo a ponerme al día. El último trabajo entregado fue un esquicio de stop motion. A partir de ese tp trabajamos en grupo. Yo estoy con Julieta B. y Diana.

Comenzamos con el trabajo y llevamos algo a una pre-entrega. Acá es cuando comienzo a ponerme al día. En dicha pre-entrega creo que hicimos algo que a mí me interesó mucho. Y muchos dirán que es una estupidez pero la verdad es que me pareció interesante:

El trabajo lo estabamos haciendo con unos muñequitos. En una parte los muñecos se suben a un auto. Para hacer eso lo que hicimos fue acercar los muñecos al auto (a cada paso una foto) y cuando estaban lo suficientmente cerca los sacabamos de la escena. Es algo tonto, muy tonto, pero creo que ese es un ejemplo muy sencillo de lo que decía Campos en la teórica (deconstruir el movimiento, lo importante está "en el medio"). Por un lado, está el movimiento de los muñecos (los muñecos entran al auto) y por otro está cómo fue hecho. En ningún momento los muñecos están dentro del auto (sí, ya se que esto se pasa de elemental) pero es eso lo que se da a entender (y funciona). Realmente es muy raro saber que la operación fue muy sencilla (cuando está muy cerca lo sacamos de la escena) pero en realidad lo que hicimos (porque el conjunto de fotos presentadas de una manera determinada nos lo permitió) fue que un muñeco se suba a un auto.

Insisto en que es algo que cae de maduro, pero algunas cosas parece que son así. Lamento no tener las imágenes para postearlo.

Más tarde cambiamos rotundamente de idea e hicimos la siguente una pieza para la entrega.


Respecto de la proyección final (y a algunas cosas que estuve viendo en YouTube) hubieron muchos trabajos cuya estética estaba relacionada con los videojuegos (en YouTube hay cientos de stop motion relacionados a juegos clásicos y -nota al margen- unos cachos de programas de tv japonesa que hacen un tetris con personas que son excelentes) y otros tantos con la ropa (el nuestro por ejemplo).