lunes, 5 de noviembre de 2007

Esquicio sueños

Esquicio sueños, parte 1.
2 sueños,
1. Hace muchos años ya...
Es de noche pero hay buena luz de faroles. Estoy en un jardín que en parte es la casa de la abuela de Eugenia (una amiga) y en parte el de la casa de mi abuela.
Voy corriendo por el jardín pisando en las baldosas. Acá siento que es la casa de la abuela de Eugenia.
Finalmente llego a la puerta. Un auto negro antiguo, estilo un Ford de los '50 arranca y se va. Habían secuestrado a un primo mío (no sé cuál).

2. Hace unos meses...
Es de día, la esquina de mi ex-colegio (casi tal cual). Adoquines, baldosas de esas que cuando los chicos llevan la mochila con rueditas dan ganas de matarlos. En los cables de la luz, en un árbol y en el edificio había muchos gatos, como palomas. Cruzo la calle y veo uno que tiene todo el pecho despellejado, en carne viva. Siento que se va a morir y que sufre mucho, así que me apuro porque sé que si me quedo lo voy a querer curar, llevar al veterinario, etc.... pero sigo caminando, más rápido.

Esquicio sueños, parte 2.
1.
Es de noche pero un farol ilumina bien el lugar. Estoy en el jardín de la casa quinta de la abuela de Eugenia. Eugenia es una compañera mía del colegio y también mi hermanastra. Voy corriendo en una dirección.
Corriendo, pisando sobre unas baldosas, llego a otra parte del parque. Esta parte ya no es el jardín de la abuela de Eugenia, sino el de la casa de mi abuela. Estoy en la parte delantera de la casa y puedo ver la calle. Allí un Ford negro de los años 50’ arranca y se va, llevándose a un primo mío, pero no logro distinguir a cuál.

2.
Es de día en la esquina de mi ex colegio, me falta cruzar la calle para llegar.
La calle es de adoquines y la vereda de baldosas cuadradas color beige. En la esquina hay un árbol que supera en altura a los cables de luz. Y en el árbol, en los cables y en las ventanas y techo del edificio del colegio veo que está lleno de gatos, como si fueran palomas.
Cruzo la calle y veo, en una rama del árbol, un gato negro que tiene todo el pecho despellejado, con el cuero colgando, y en carne viva. Si bien se mueve y se limpia, la herida es muy grande. Imagino que algunas moscas ponen huevos, y las larvas le comen la carne. Imagino que camina y pierde el equilibrio. Lo miro y me esfuerzo para no llorar. También imagino que espero a que baje, lo agarro y lo llevo a un veterinario, que le cose el cuero que le cuelga y le ponemos una pomada. Sigo caminando, más rápido y sin mirar.

Esquicio sueños, parte 3.
Eran lajas, no baldosas. Son fotos de la casa de mi abuela, uno de los espacios del primer sueño.



Bonus track
Van de bonus algunas cositas. Por un lado, algunos sueños (o tal vez no) de películas de Buñuel. Creo que debo los subtítulos de alguna. Más abajo otra cosa tal vez sueño de la película Mi vecino Totoro, y algo similar de Tumba de luciérnagas (esta última de Isao Takahata, socio de Miyazaki en Studio Ghibli).

(Para esclarecer la situación: Sobre Mi vecino Totoro, en una escena que colgué hace un tiempito, Totoro da a las chicas un paquetito. ¡En el paquetito había semillas! Y las chicas las plantaron con mucho entusiasmo y expectativas. Y sobre Tumba de luciérnagas debo decir que es la película más triste que vi en mi vida... lo que dejo es sólo el principio del filme.)


4 comentarios:

Diana Zorzoli dijo...

yo opino que el de Totoro no es un sueño, por más que al otro día sólo queden los brotecitos y el árbol grande desaparezca...
Es la mágia de Totoro, no es para nada un sueño... pero bueno, es hermoso!
je
Beso!

Di.

Federico Roitberg dijo...

Yo no sé si son sueños o qué... ¡y creo que por eso corté antes de que se despierten!

Y Di, fijate que tanto en Tristana como en Belle de jour el sueño incluye una comida modesta...

Diana Zorzoli dijo...

y en Los Olvidados un buen trozo de carne, por el que se lucha!
me fijo.. beso!

Di.

Eugenia dijo...

Que principio el último eh!.

Y en Buñuel hay que buscar más comidas modestas. Me gustó el sueño del campanario y el de las semillas.

Voy a llevar otro de Miyazaki el lunes al taller.

Saludos, Federico.